Por otro lado, los dos oponentes a la ley fueron el Ministro Salvador Anguiano y el Presidente de la Corte Guillermo Ortiz Mayagoitia.
Como era de esperar la Iglesia mexicana no ha tardado en dar su opinión a través del Arzobispado de Guadalajara que ha tratado la ley de “aberración” que daña a la familia mexicana y apunta a la posibilidad de que los niños adoptados por familias homosexuales puedan presentar alteraciones “biosicoemonionales” ya que supuestamente nuestras parejas son más violentas – ¡Ejem! -. En fin, parece que la Iglesia es igual a sí misma en todas partes y sigue sin comprender que lo más importante de esto es darle una familia al menor independientemente de la orientación sexual de los padres. Pero bueno, la Iglesia nunca se ha distinguido por estar en la cresta de la ola, ni a nivel social ni científico.
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